Tercer día

A primera hora saldremos para Monchique, precioso pueblo en una colina, y de allí saldremos en una excursión de media jornada, quizá ascendiendo al Fóia, el monte más alto del Algarve. Quien quiera evitarse el esfuerzo puede subir en coche y luego pasar un par de horas en el spa’ de Caldas de Monchique. En Monchique se encontrarán restaurantes especializados en cocina de campo. Quizá se pueda almorzar en el rústico A Charrete.

Tras el almuerzo, volveremos en coche hasta el pintoresco pueblo de Silves para explorar su castelo morisco, su catedral gótica y el misterioso pozo del Museu Municipal. Vale la pena perderse por sus callejuelas y pasear por el río, para luego tomarse un café y un tentempié en la terraza del Café Inglês.

De Silves iremos a Lagos, para disfrutar de una noche bien animada. De los creativos cócteles del Bon Vivant a las grandes cervezas de the Tavern, en esta animada población hay para todos. También cuenta con una gran oferta de restaurantes, como el Bar Quim, junto a la arena, o el estiloso Atlântico.

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